Viernes, 23 de Julio de 2010
CEDRO quiere cobrar por las fotocopias de los maestros
Es lo que suele ocurrir. Cuando alguien descubre un chollo y se lo cuenta a su vecino éste, rápidamente, trata también de aprovecharse del mismo. Algo así es lo que creo que ha sucedido con lo que ha conseguido implantar la SGAE (con el canon digital y otros cobros por reproducción de obras, que a veces no son suyas). Resulta que otros autores y editores han visto en esta forma de recaudar dinero una mina que ellos también podían explotar y se han apuntado al carro.
CEDRO, Centro Español de Derechos Reprográficos, se define como representante y defensora de “los legítimos intereses de autores y editores de libros y publicaciones periódicas, facilitando y promoviendo el uso legal de sus obras”. Hasta ahí lo podríamos ver todo como perfectamente normal. A nadie, al menos a mí no, se le ocurre pensar en mermar o limitar los derechos de ninguna persona y menos los de cualquier “creador” o “creativo”. Pero de eso a que nos estén sacando “los cuartos” una serie de intermediarios que se embolsan la mayoría de lo que recaudan y hacen llegar al autor una mínima parte, me parece indecente.
Lo peor ha sido lo que recientemente ha llegado a mis oídos. Parece ser que la gente de CEDRO está haciendo gestiones con las administraciones autonómicas competentes en materia de educación para cobrar unas “licencias” para que profesores y alumnado “accedan a obras protegidas por derechos de autor mediante fotocopias o intranets educativas”. Lo que proponen es cobrar una especie de canon por cada profesor y cada alumno o alumna de los centros educativos. Con ese “redondeo” que pretenden hacer le cobrarán a las comunidades autónomas cifras de más de seis ceros, a costa del magro presupuesto de las administraciones (que nos andan pidiendo esfuerzos).
¿No habíamos quedado que se cobraban estos cánones no por el uso de las obras sino por el lucro que pudieran obtener otros? ¿Es que consideramos ahora que la formación de nuestros jóvenes es un “lucro” por el que se deben pagar cánones? Tengo la impresión de que a alguien se le está escapando de las manos este asunto. Yo no voy a levantar ninguna bandera en favor de la llamada “piratería” (aunque a veces me dan ganas). Tengo muy claro que el autor debe cobrar por su obra un precio justo. Pero tengo igual de claro que no podemos dar más cancha a “intermediarios” que viven de la “gestión” de los derechos de otros (algo que me recuerda a ciertos parásitos de la naturaleza). Lo que no comprendo es cómo desde la Administración (en sus distintos niveles) se está permitiendo este desmadre que lo único que hace es ordeñar nuestros bolsillos y crear en muchos una falsa justificación para poner en practica cualquier tipo de estratagema que les alivie del expolio al que se ven sometidos por sgaes, cedros y demás “asociaciones representativas que se dedican a recaudar fondos para sus propios bolsillos”.
Por favor, ¡que alguien ponga algo de orden en este despropósito!
Lunes, 12 de Julio de 2010
Fútbol FIFA, tecnología y equidad no parecen llevarse bien
Ya he comentado en otras entradas que no soy futbolero, pero tampoco soy un ser insociable que no sepa disfrutar de un partido en compañía de buenos amigos. Así que yo también vi ayer la final de la Copa del Mundo de fútbol que ganó la selección española, a la que felicito sinceramente. También espero que sea cierto eso de los supuestos beneficios económicos para España que puede suponer esta victoria, aunque en esto tengo bastante menos fe. La cuestión es que esta mañana se ha levantado un país feliz que deja de lado las preocupaciones en las que nos ha metido esta etapa de crisis económica mundial y yo no voy a ponerle pegas a eso.
Ya denuncié en otra entrada la desmesurada importancia que a veces se da al fútbol, elevándolo a asunto de estado (Ver la entrada “El fútbol, ¿cuestión de estado?”). Ahora me mueve a escribir este artículo ciertos defectos peligrosos que veo en esto del fútbol FIFA. Pongo lo de FIFA porque me parece que es este estamento internacional el que podría tener ciertas soluciones en sus manos, pero que no quiere adoptarlas.
Por un lado, me parece preocupante la imagen que se puede arrojar de falta de equidad en la aplicación de las normas correctivas que se aplican para llevar el juego dentro de unos límites aceptables. No parece de recibo que tenga igual castigo (tarjeta amarilla) el homenaje que le hizo Iniesta al fallecido Dani Jarque (jugador del Español que fue su adversario permanente en vida) mostrando una camiseta que llevaba bajo la oficial de su equipo y la brutal entrada, con los tacos de su bota por delante, que le hizo De Jong a Xavi Alonso. ¿Puede recibir el mismo castigo un homenaje a un compañero y un “patadón”? ¿Qué imagen de la justicia aplicada por un juez (árbitro) arroja esta falta de equidad en la sanción de estos dos actos? Lo peor de todo es que la FIFA no hará ni dirá nada para poder clarificar lo hecho (cuando no para pedir perdón por lo mal hecho) y, sobre todo, para procurar que no se vuelvan a repetir situaciones similares.
De otro lado, la misma FIFA se ha visto en la tesitura de tener que tomar una decisión sobre la aplicación de las tecnologías para ayudar en el arbitraje. En este mundial se han vivido algunas situaciones algo esperpénticas en las que, tras polémicas decisiones arbitrales, se proyectaba en pantalla gigante, dentro del propio estadio, imágenes de vídeo que dejaban en evidencia el fallo cometido. Un gol mal anulado en el que las imágenes posteriores dejan muy claro que el balón sí traspasa la línea de meta o un gol conseguido en un claro fuera de juego, que ni el árbitro ni el linier vieron, sí se apreciaba claramente en las imágenes que se proyectaron en el estadio, para sonrojo de los árbitros que ya no querían (más que podían) dar marcha atrás en su decisión.
Ante esta situación se planteó (de nuevo) al organismo internacional la posibilidad de proveer a los árbitros de apoyos tecnológicos que les ayuden a tomar mejores decisiones. La resolución de la FIFA ha sido negativa. No se abre la posibilidad de que los jueces dispongan de los medios que todos podremos disfrutar por televisión, para que nosotros sí tengamos la posibilidad de ver sus fallos y ellos no puedan disponer de la posibilidad de tomar o enmendar sus decisiones apoyados en datos objetivos. La excusa para adoptar esta decisión suena todavía más ridícula: si no se puede disponer de estos medios para todos los partidos no se va a posibilitar para unos cuantos. Su pragmática decisión ha sido: queda prohibida la proyección de repeticiones de jugadas polémicas en los estadios (en un claro ejemplo de política del avestruz, si no lo veo no existe). Eso es como decir que si todas las personas que necesitan una ayuda funcional no pueden disponer de ésta nadie debe tener la posibilidad de usarla. O, si no puede asegurarse que todos los hogares dispongan de un lavavajillas queda prohibida la venta de este electrodoméstico. ¿A que suena ridículo?
Dejo mis opiniones, mis reflexiones, porque no quiero ser un mero receptor que no procesa las informaciones que le llegan. Pero esto no debe enturbiar la alegría que da brillo a este caluroso lunes (en Murcia se esperan más de 40 grados). ¡FELICIDADES, CAMPEONES!
Lunes, 28 de Junio de 2010
Problemas con la antena del iPhone 4g y uso de la mano izquierda
Creo que se ha desvirtuado un problema (grave) de un dispositivo que se está vendiendo como el más avanzado. Queda claro que un dispositivo como este no puede permitirse tener problemas en la recepción por la incorrecta ubicación de la antena, de manera que al sujetarlo con la mano izquierda se pierda señal. Pero de ahí a lo que aparece en la noticia del diario El País y las declaraciones de Mr. Lauren Milsom, del Left-Handed Club (Clud de Zurdos del Reino Unido), hay un trecho.
Reproduzco el párrafo que en la noticia de El País dedican a las declaraciones de Mr. Milsom:
Lauren Milsom, del Left-Handed Club, que agrupa a 90.000 miembros, ha manifestado su enfado porque Apple haya sugerido que el 10% de la población, porcentaje de personas zurdas, deba adoptar una posición menos natural para emplear la última tecnología de la empresa. “Sugiero que Steve Jobs contrate a zurdos en el diseño y prueba de sus futuros aparatos”. Para la portavoz de la entidad, resulta decepcionante que una empresa líder en el diseño y la innovación como Apple no haya pensado en los zurdos. “El teléfono debe ser rediseñado para solventar este problema”.
Bajo mi punto de vista personal, la polémica añadida del problema que supone el manejo del iPhone 4g para las personas zurdas es, cuando menos, extravagante. En primer lugar, si alguien habría de tener más problemas serían las personas diestras, ya que éstas son las que cogen el aparato con la izquierda al marcar (acto seguido se lo llevan a la oreja de ese lado) y, también, suelen emplear la mano izquierda para sujetar el teléfono y con la diestra manejar el teclado del ordenador, escribir una anotación o cualquier otra cosa que exija el uso de la mano dominante.
En cualquier caso, la sujeción del teléfono con la izquierda sería de mayor incidencia para las personas que han perdido su mano derecha, pero no para las personas zurdas. Podemos hacer las observaciones que deseemos para comprobar el uso indistinto de una u otra mano para sujetar el telérono en casi todas las personas, sin que su condición de persona diestra o zurda tenga algo que ver.
Llevo muchos años trabajando en la aplicación de la tecnología de forma accesible y social. Si algo me molesta es cuando se hacen interpretaciones retorcidas como es el caso que se expone en el citado artículo del diario El País. Insistamos a Apple y a Steve Jobs en que corrijan la disposición de la antena del iPhone 4g que, según todo apunta, tiene problemas cuando el dispositivo se coge con la mano izquierda, al menos en algunas posiciones. Pero dejemos a un lado la marginación social que pueda provocar a los zurdos, que no es el caso.
Si defendemos causas de forma errónea y retorcida, pueden acabar pensando que siempre defendemos de igual manera nuestras causas.
NOTA: Reconozco la deuda que tengo con la entrada aparecida en el blog “Accesibilidad Web” de Sergio Luján. Se puede apreciar que el comentario que hice a dicha entrada está en el origen de lo que finalmente he escrito aquí.
Jueves, 24 de Junio de 2010
El futbol, ¿cuestión de estado?
Confieso que no soy futbolero. Lo cual no quiere decir que me mantenga al margen de las noticias que genera el mundial de Sudáfirca, tanto en el plano deportivo como social. No vivo aislado y por otros miembros de mi familia, así como por compañeros de trabajo y amigos, voy recibiendo puntual y nutrida información. Y no quiero decir nada de lo que recibo a través de los medios de comunicación general (estos días parece que hay poco más que “mundial”) De todo lo acontecido, algo me ha llamado especialmente la atención: la situación que ha provocado la descalificación de la selección francesa y toda la rumorología que se ha desatado en torno a una situación provocada por el comportamiento personal de futbolistas y seleccionador.
La verdad es que tras leer la noticia que aparece en la versión digital del diario Marca no sé si envidiar la situación de los franceses, que en época de crisis se pueden permitir el lujo de poner en primera plana la polémica de su selección de fútbol, o dejarme llevar por la vergüenza ajena que me crea el ver la estupidez humana, que es capaz de elevar a asunto de estado una disputa en torno a temas deportivos.
Me quedo con lo que Emilio Contreras escribe en su artículo “¿Se imaginan un gabinete de crisis en La Moncloa por La Roja?, que publica el mismo diario Marca. Yo no sé lo que pensaríais vosotros, pero si Zapatero hiciera el llamamiento que está haciendo Sarkozy, a mí me sentaría fatal (por no decir alguna palabra malsonante, que es lo que se me viene a la boca) Y más ahora con la que ha liado entre la bajada de sueldos de funcionarios, la congelación de las pensiones, la reforma laboral y todas las denominadas “medidas de ajuste” con que vamos a pagar los españolitos una crisis que no hemos creado.
Ya lo dije al comienzo: no soy futbolero. Pero visto lo visto, no se generan en mí ganas de crear afición por el mal llamado “deporte nacional” y espero que sucesos como éste no mermen en mí la fe en el genero humano (que la tengo últimamente una poco debilitada).
Martes, 15 de Junio de 2010
¿Con la cabeza o con el rostro descubierto?
No pensaba yo que se fuera a montar tanto lío con el tema de los velos que usan las mujeres musulmanas. El caso es que no cesan de surgir noticias y a uno le pica el poder dar también su opinión. Dejo claro, desde el principio, que soy partidario de que cada cual vista como quiera y que, pese a que frecuentemente me tengo que someter a ciertos convencionalismos sociales, yo suelo hacerlo de manera informal y procurando ir cómodo. Incluso, en alguna ocasión, me he llevado alguna pequeña bronca o malas miradas. También aclaro que, al no ser persona religiosa, los argumentos que tienen la fe de un grupo de personas como único soporte, para mí, carecen de valor.
Personalmente creo que gran parte de la polémica se basa en el mutuo desconocimiento de las costumbres o religiones de grupos sociales que han estado alejados y enfrentados en otros tiempos. Por eso me ha parecido muy ilustrativa la imagen que he encontrado navegando en la Web y que me he permitido insertar como ilustración de este artículo. En ella se recogen los diferentes tipos de velos islámicos. Parece que poco tiene que ver el hiyab con el burka y, sin embargo, se mezclan en las conversaciones como si fueran comparables.
Hace un par de meses se montó mucho revuelo con la expulsión de una alumna de un Instituto de la localidad madrileña de Pozuelo por llevar puesto un hiyab (pañuelo que cubre la cabeza tapando el pelo) en clase y estos días están aprobando normativas municipales en contra del uso del burka y el niqab (vestimentas que cubren completamente la cabeza y el rostro, dejando apenas visibles los ojos) en las instalaciones de algunos ayuntamientos catalanes. He asistido a conversaciones en las que unos y otros velos se igualaban, supongo que por mero desconocimiento. Yo quiero ser algo más serio y analizar unas y otras situaciones para expresar mi opinión.
Supongamos que uno trabaja en un banco y se le acerca una persona que luce un pasamontañas o un casco de motorista que le cubre toda la cabeza. La reacción sería, cuando menos, de desconfianza. Esa misma reacción es esperable en el caso de que se acerque una persona luciendo un burka (y digo persona ya que con esa vestimenta es imposible saber si es varón o hembra). Será, por tanto, explicable que yo desee que nadie que entre en el banco lleve la cabeza cubierta de tal manera que no se la pueda reconocer.
Sigo trabajando en el mismo banco y lo que entra es una mujer que cubre su cabeza con un velo, pero de la que veo claramente su rostro. Puedo ver de quien se trata (al menos en gran parte) y, por lo tanto, no parece que deba tener recelo de ella. Esa mujer que ha entrado puede ser una musulmana que luce un hiyab o una monja de alguna congregación. Parece que con la segunda (la monja) nadie se ha planteado exigir que se descubra la cabeza, mientras que contra la primera (la musulmana) yo he podido escuchar taxativas manifestaciones sobre que pueda acceder a locales de cualquier tipo luciendo su pañuelo. Parece que lo que hay, en este caso, es un prejuicio de tipo religioso o que responde a convencionalismos sociales en los que argumentos religiosos tienen su peso (yo he visto a las mujeres de mi familia cubrirse la cabeza ante imágenes religiosas católicas o al entrar en iglesias, como respuesta a un convencionalismo social de la época).
Con estas dos escenas he tratado de separar lo que, en mi modesto entender, sería una situación donde se pueden argumentar razones objetivas (la seguridad y el reconocimiento de las personas), frente a lo que pueden ser respuestas sociales con un tinte de sectarismo religioso.
En el caso de la alumna del Instituto de Pozuelo se le aplicó una norma que regía para todos los alumnos y alumnas del centro: llevar la cabeza descubierta en clases. Es curioso pero esta norma (que rige en muchísimos centros escolares españoles) no se dictó para evitar el velo islámico, sino para evitar las gorras raperas que hace muy pocos años gustaban de lucir los adolescentes. Si la norma valía para un rapero, también debe valer para una mujer musulmana y a eso sólo lo podemos llamar igualdad de aplicación de las normas. De haber consentido el velo la injusticia se hubiera producido con el rapero. ¿Qué hubiera pasado si hubiera sido una novicia la que luciera su cabeza cubierta? ¿Se le abría aplicado de igual forma la norma? ¿Cuál hubiera sido la respuesta social si se le hubiera prohibido cubrir sus cabellos?
Cada cual que reflexiones sobre su propia postura.
Como colofón, quede clara mi postura de absoluto rechazo a que a una persona se la obligue a lucir una indumentaria para que quede marcada su situación personal o social. No me gusta que se imponga el luto a quien no quiera llevarlo y tampoco el que a una mujer se la obligue a tapar cualquier parte de su cuerpo para que no pueda “otro” disfrutar de lo que es “mío”. Ni el pelo largo es de niñas (yo también lo llevo), ni los pantalones sólo los lleva el varón (afortunadamente esto ya no lo duda nadie, al menos en su parte física y no metafórica, que aún hay quien tiene reservas). O sea, si a una mujer se la obliga (física o moralmente) a llevar cualquier tipo de pañuelo, yo estoy en contra. Otra cosa son las generalizaciones que se hacen por falta de conocimiento o por pura y dura intolerancia.
