Sábado, 10 de Julio de 2010

Responsabilidad social universitaria como mecanismo de inclusión digital

Mi amiga Alicia Tedesco me hace llegar desde Buenos Aites (Argentina) un artículo de Javier Díaz, decano de la Facultad de Informática de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Se trata de una ponenecia que preparó para un Congreso que se celebró a finales del año 2008, pero que sigue pudiendo considerarse vigente.

En la introducción, el autor nos da una pista sobre el contenido del documento: “El presente trabajo centra su foco en el acercamiento de la Facultad de Informática de la UNLP con distintos sectores de la comunidad con quienes se ha trabajado activamente para reducir la brecha digital existente en nuestra sociedad. Esta actividad se desarrolla desde el año 2000 e involucra diversas líneas de acción que se describen a continuación. En esta presentación se hará hincapié en los programas más relevantes que se vienen llevando a cabo, que van desde la acción directa en distintas comunidades hasta las actividades de difusión y acercamiento con los distintos sectores”.

Es un buen ejercicio el de mirar hacia el exterior, hacia lo que se hace en otros países, en lo que trabajan otros grupos. Esto nos sirve para valorar lo que nosotros hacemos y la situación en la que nos encontramos, a la par que nos pone en contacto con otras realidades, tan auténticas como la nuestra.

Dejo aquí una de las reflexiones, que a modo de conclusiones, nos deja Javier Díaz: “La Responsabilidad Social Universitaria es fundamental para articular una política activa en la reducción de la brecha digital en la sociedad. Para llevar adelante esta actividad es imprescindible contar con docentes con vocación que entiendan las necesidades y motivaciones de cada sector y desarrollen un plan de acción a la medida de las necesidades específicas”.

Os dejo el enlace para descargar el artículo “Responsabilidad social universitaria como mecanismo de inclusión digital: experiencia de la Universidad Nacional de La Plata“, de Javier Díaz.

Lunes, 8 de Febrero de 2010

Tinta-E, blog que reflexiona y opina sobre los lectores de libros electrónicos

Como en muchas ocasiones, dando vueltas por la Red me topé con un magnífico blog. Bueno, por lo menos a mí me parece magnífico, que ya se sabe que en esto del mundo de las opiniones no hay nada ni completamente cierto ni completamente mentira. Se trata del blog de Juan Luis Chulilla “Tinta-E”. No nos cuesta demasiado deducir que su nombre viene de la traducción directa de eInk, sistema que se emplea para mostrar la información en pantalla, distinta de la habitual de proyección de un haz de luz en una pantalla o la iluminación de las células que la componen.

Captura de la cabecera del blog Tinta-E de Juan Luis Chulilla.

No esperéis encontrar en este blog las novedades que van presentando los fabricantes de dispositivos para la lectura de libros electrónicos (ebooks). No quiere decir que no se haga referencia a ellos, sino que la principal ocupación de Tinta-E es exponer opiniones, y someterlas a debate, sobre la utilidad y funcionalidad de este recién llegado dispositivo, que abre puertas y dudas ante un futuro que no es igual para según quién sea que lo mire.

La lectura de algunos de sus post me ha gustado especialmente. Para no cansar y para abrir boca os recomiendo la lectura del último que ha puesto Juan Luis a nuestra disposición: El trabajo con textos electrónicos. Coincido con el autor en la necesidad de que exista un cambio de mentalidad en la forma de enfocar la educación y los métodos de estudia, en gran parte debido a la aparición de dispositivos como los eReaders (lectores de libros electrónicos).

Os dejo el texto completo del post, pero os recomiendo que no dejéis de visitar el blog Tinta-E de Juan Luis Chulilla.

El trabajo con textos electrónicos

Hace unos días volvía a comentar acerca de uno de los temas que más me importan de los ebooks y el texto electrónico en general: el marcado y anotado de textos.

El viernes me reuní con Rafael Ibáñez para dialogar acerca de un proyecto suyo centrado en estas funciones. Además de lo que se disfruta cuando encima de la mesa hay una buena cantidad de ideas ebullendo, hay un tema que lanzó Rafael y que se relaciona especialmente con el tema de este post: cuando cuajen los sistemas de anotado y marcado en textos electrónicos, la manera en la que estudiamos no volverá a ser la misma.

Pensadlo: hasta ahora se estudia como hace… tiempo. Subrayando, si el texto se presta (si es nuestro o si es fotocopia), y si nos gusta trabajar así), y con fichas, un cuaderno o lo que fuera al lado para anotar. Tanto con lo que sacábamos de las clases (esas bonitas clases magistrales en la universidad en las que algunos profesores seguían dictando apuntes, por el amor de D*s), terminábamos reuniendo unos contenidos estructurados que usábamos para terminar de memorizar de cara al examen. Terminar, digo, porque el subrayado y anotado era parte del proceso de memorización, llamado “estudio” por hacerlo más aceptable.

Habréis visto que no he sido muy positivo con el método de estudio que nos formó. En los años que he sido docente universitario, me he resistido exitosamente al examen. Principalmente porque es una aberración napoleónica completamente improductiva a la larga: ¿De qué sirve un esfuerzo bestial que prima la memoria a corto plazo? Se supone que acumulamos un poso indeterminado, una “base” de conocimientos que aplicar posteriormente. No soy el primero en señalar la contradicción bestial entre el cortoplacismo de los apuntes y el examen y el objetivo de una “base de conocimientos”.

El examen se puede suprimir. Yo no hice un sólo examen en todos los años de docencia. Esto no implica necesariamente acabar con el método de estudio fuera del aula basado en la lectura, subrayado y anotado. Significaría, eso sí, cambiar su objetivo final: estructurar los conocimientos de la asignatura y aprehenderlos como base para el trabajo en el aula y para los papers de la asignatura. El cambio tiene un potencial revolucionario: sustituir el cortoplazismo del examen y su fecha de caducidad por el largo plazo, por una base de conocimiento real… y reutilizable acabada la asignatura y aún la carrera.

¿Utópico? Puede. Pero la situación actual dista mucho de ser aceptable.

El marcado y anotado es también parte del problema. Durante mis años de estudiante, principios y mediados de los 90, no podía ser un problema sino una circunstancia, porque era lo que había: era inevitable trabajar en analógico, con papel, portaminas y rotulador de subrayar. Cada vez que finalizaba un curso, los apuntes acababan en un archivador que raramente se volvía a abrir. Nos quedaba, eso sí, ese poso indeterminado representado en un título universitario que, a decir de la OCDE es de los que menos relación guarda con el puesto profesional finalmente desempeñado.

Hace 20 años no había capacidades de los ordenadores ni infraestructuras para plantear en serio otra posibilidad. El resultado de nuestro estudio tenía que ser analógico en todo momento, data pits que entierran en vez de almacenar los datos porque no tenemos otra posibilidad.

Estamos en 2010, no en 1990. Algo que me impresiona de verdad, echando la vista atrás. Ahora ya disponemos de la base tecnológica madura para construir una alternativa al marcado y anotado con lápiz, al trabajo analógico con los textos por un trabajo del texto digital con resultados igualmente digitales, con capas de metadatos encima del texto digital original. Ahora podemos leer en pantallas que no destrozan la vista, y construir un sistema viable de marcado y anotado digital no es rocket science, que dirían los americanos.

Un sistema así evitaría el data pit analógico. Como consecuencia, podríamos patrimonializar el conocimiento que fuéramos generando al estudiar. Pensadlo: en un futuro indeterminado, tiempo después de cursar la asignatura o la carrera entera, podríamos recuperar en un instante el conocimiento que hubiéramos sintetizado a partir de lo tratado en clase y estudiado en casa. Claro que eso sería un espejo ante el que no todas las asignaturas o las formas de impartirlas se sentirían cómodas, pero eso es otro cantar. Además del difuso poso que hemos acumulado los estudiantes durante generaciones, se contaría con un resultado objetivo e, insisto reutilizable

Fijaos que no he tocado las consecuencias sociales, de comunidad, de un esquema así. Eso lo dejo para otro post… y para vuestros comentarios.

Lunes, 25 de Enero de 2010

Manuales gratuitos sobre diseño y edición de sitios web en LibrosWeb.es

Muchos de mis alumnos y ex-alumnos de los cursos que imparto sobre diseño de sitios web accesibles me preguntan sobre dónde pueden encontrar manuales gratuitos que les ayuden a aprender sobre los lenguajes de edición para la construcción de sitios web. La mayoría de ellos no son personas que se hayan relacionado con la informática o los lenguajes de programación. Son profesionales de otros campos que, por su relación con las personas con diversidad funcional (término más adecuado que el de personas con discapacidad), se interesan en cómo hacer que los contenidos de la web se puedan utilizar en igualdad de condiciones por todos.

Captura de la página principal del sitio LibrosWeb.es.

Buscando otras cosas me encontré con LibrosWeb.es, un sitio en el que se pueden consultar o descargar una serie de manuales gratuitos sobre la temática. Los propietarios del sitio dejan claro que “los contenidos originales de este sitio están bajo una licencia de Creative Commons” y que “las traducciones disponen cada una de su propia licencia”.

La filosofía de este sitio queda bien clara en la declaración que hacen en su página principal: “LibrosWeb.es publica gratuitamente todo el material que utilizan sus autores en los cursos que imparten. Además, publica traducciones de libros gratuitos relacionados con el diseño y la programación web. Siempre se podrá acceder gratuitamente a toda la información de este sitio, ya que creemos que la información debe ser libre”.

De momento disponen de sólo siete manuales:

Es de esperar que la colección de manuales disponibles aumente.

¡Qué os sean de utilidad!

Miércoles, 13 de Enero de 2010

Historia de la Tiflotecnología en España

En más de una ocasión he tenido que explicar qué es eso de la “tiflotecnología”, de qué va y qué es lo que hace o ha hecho, sobre todo en España. Ahora me he dado el gustazo de dedicarle un buen rato a la lectura de un artículo, extenso, de Xavier Doménech Riera en la web No solo usabilidad. El artículo hace un largo recorrido, por supuesto que no exhaustivo, deteniéndose en los principales hitos cronológicos desde 1977. Como aperitivo y para generar interés en mis lectores, traigo aquí el resumen del mismo y su introducción, en la que se explica el origen y sentido del término “tiflotecnología”. Espero que os sea tan grato como a mí me lo ha sido.

Resumen:

Se presenta un análisis histórico de la Tiflotecnología - o tecnología para ciegos- en el ámbito español, con el objetivo de contribuir a una mayor comprensión sobre las dificultades y barreras con las que los usuarios ciegos y con deficiencia visual tienen que enfrentarse en el uso de las nuevas tecnologías. Como método el estudio combina la revisión bibliográfica, las entrevistas personales y la experiencia personal y profesional del propio autor.

Introducción

Son los ciegos y deficientes visuales quienes, junto a personas con otras discapacidades, más han tenido que esforzarse para acceder a la información a través de las nuevas tecnologías. Aunque también es cierto que sin estas discapacidades no hubieran desarrollado tanto el oído, el tacto e incluso el ingenio necesario para superar las nuevas barreras que estas tecnologías imponían.

El término Tiflotecnología, del griego Tiflo (ciego), se incorpora al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española en 2008, donde se define como el “estudio de la adaptación de procedimientos y técnicas para su utilización por los ciegos”.

Es difícil determinar una fecha concreta como origen de la Tiflotecnología, siendo quizás la Tiflomecánica e inventos que intentarán ayudar a los ciegos en este ámbito, los preludios de la misma. Nos remontamos entonces al primer prototipo de una máquina parlante en 1791 (Wolfgang von Kempelen 1734-1804), o a la aparición del Rafígrafo de Foucault en 1841 (Francois-Pierre Foucault) siguiendo una idea de Louis Braille (Roig; 2000) (Moreno-Montero; 2000).

A principios del siglo XX llega a España una de las primera máquinas de escribir en Braille, una Picht de tecnología alemana (Oscar Picht 1871-1945). En 1939, en los laboratorios Bell, se implementa una síntesis espectral del habla compuesta por un oscilador. En 1962 surgen los primeros libros hablados, permitiendo escuchar textos a los ciegos que les narraban locutores o familiares en cintas abiertas. Uno de los primeros fue de la marca Clarcke & Smith y se reproducían gracias a sus 18 pistas en un sistema denominado Sistema A. En 1970 aparece la microelectrónica y en muy poco tiempo nace la Tiflotecnología en España (ONCE; 2009).

El presente trabajo tiene por objetivo describir el desarrollo y evolución de la Tiflotecnología en España, destacando la labor (en muchos casos completamente altruista y desinteresada) de quienes fueros sus principales actores. Para ello se utiliza como método la revisión bibliográfica, las entrevistas personales y la experiencia en primera persona del propio autor.

Continúa leyendo el artículo en No solo usabilidad. (Doménech Riera, Xavier; (2010). Historia de la Tiflotecnología en España. En: No Solo Usabilidad, nº 9, 2010. http://nosolousabilidad.com. ISSN 1886-8592).

Lunes, 28 de Diciembre de 2009

Guía práctica de la asistencia personal, de la OVI de Madrid

Mi amiga Soledad Arnau, que es la directora de la Oficina de Vida Independiente (OVI) que gestiona ASPAYM/Madrid, con la financiación de la Consejería de Familia y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, me ha hecho llegar un documento que me gustaría compartir con quien esto lea.

Portada de la publicación.

Se trata de un breve documento (50 páginas) que contiene una “Guía práctica de la asistencia personal“. No es de extrañar que me haya gustado el documento sabiendo que detrás del mismo está el trabajo realizado por la propia Soledad Arnau Ripollés en colaboración con Alejandro Rodríguez Picavea y Javier Romañach Cabrero, todos ellos auténticos expertos en la materia y de las mentes más preclaras para hablar del tema. A ello se une una exposición breve, clara y didáctica, que comienza por una serie de definiciones que enmarcan la temática en torno a al vida independiente y llega hasta la exposición de las claves de la asistencia personal. En el anexo, con el expresivo título “¡A vivir!”, encontramos en forma de carta la exposición en primera persona de la vivencia y relación entre la persona y su asistente, algo que frecuentemente se omite en otros sitios.

Os invito a leer el documento y a dar un paso al frente con un pensamiento más abierto (el Open Mind 3.0 que diría mi amigo Enrique Varela).

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