Lunes, 5 de Julio de 2010

Entrevista a Danays Bautista en La Mañana de la 1

La cantante cubana Danays Bautista ha sido entrevistada hoy en el programa La Mañana de la 1. Apenas una semana después de salir del hospital y en pleno proceso de recuperación tras el accidente que sufrió al ser arrollada (el 17 de mayo) por un convoy del Metro de Madrid, aparece en pantalla pletórica de lucidez y serenidad, dando todo un ejemplo de ese buen hacer que tanto nos ha seducido a muchos tras conocerla. Quizá no se pueda decir lo mismo de su entrevistadora que, a mi entender, no está a la altura de su interlocutora, a quien no consigue llevar al mal rollo de contar “la tragedia de su vida”.

A Danays, como ella declara, le hubiera gustado estar ante las cámaras de televisión para hacer lo que más le gusta: transmitir con su música un mundo de sentimientos. Pero ha tenido que acudir como “víctima” de un accidente en el que se entrecruza también su ceguera y los dispositivos de seguridad de un medio de transporte que estos días está de plena actualidad (por aquello de la huelga de los trabajadores del Metro de Madrid). A mí también me gustaría haberla visto cantando, pero me tengo que conformar con la enorme lección de madurez que transmite en sus declaraciones.

Os dejo el vídeo y que cada uno saque sus propias conclusiones:

La cantante atropellada por el metro de Madrid: "Fui consciente de que estaba siendo arrollada"


Lunes, 24 de Mayo de 2010

Hablemos claro de los funcionarios

Debo aclarar que yo sí soy funcionario. Por eso me parece prudente dar la palabra a alguien que no lo sea y opine sobre la situación en la que se encuentran los trabajadores públicos en estos momentos. De momento, estamos en boca de todos. Hay opiniones en todos los sentidos, pero yo vengo observando que algunos encuentran en la actual situación la justa compensación ante la seguridad que ellos no tienen y que el funcionario sí. Para no liarme más, he recogido la opinión que alguien (que no es funcionario ni en activo, ni en excedencia) y que me parece bastante ajustada a lo que yo mismo opino. Se trata del periodista Pedro Hernández Vicente y su artículo lo podéis leer en Madridiario.es. Aquí os dejo su texto (su lectura no os llevará más que un par de minutos) y cada uno que saque sus conclusiones.

Funcionarios

Como inicio de mi reflexión, tengo que decir que no soy funcionario. Me dedico al periodismo como profesión y no estoy en situación de excedencia de ningún ministerio, pero me parece indigno lo que ‘algunos’, y lo digo en tono despectivo, están haciendo en contra de una profesión como la de funcionario, aprovechando la propaganda de ZP, para crear ese escenario necesario que le permita bajarlos el sueldo sin adhesiones populares, ni solidaridad. Una buena fórmula para no perder votos, que es lo que realmente le interesa.

Funcionario no se es por casualidad, como trabajador del Corte Inglés, de Philips, de Seat o de MoviStar. No. Trabajar en estas empresa, puede ser el resultado de una coincidencia o de una oportunidad. El trabajador funcionario, como los jueces, los médicos de la SS, Inspectores de Sanidad, de Hacienda, policías o bomberos, lo elije, espera a que se convoquen las plazas, las prepara en largas jornadas de estudios durante 2, 3, 4……o vaya vd. a saber cuantos años, y finalmente se enfrenta a unos exámenes duros, donde lo haya y en competencia con unos cuantos miles de candidatos. No es, por tanto, un trabajo casual. Es elegido y, por cierto, los españoles que quieran, ahí tienen las oposiciones. No es preciso envidiar a nadie, todos podemos ser funcionarios.

Esos que tanto gritan en contra de quienes mueven la administración, y a quienes debemos agradecer los progresos demostrados en los últimos años y el nivel de engrase en que la mantienen y consiguen que funcione, a pesar de algunos gobiernos, alcaldes, responsables de comunidades autónomas y políticos en general, no chillaban, hace unos años, cuando empresarios; pequeños, medianos y grandes, mantenían ingresos que se incrementaban hasta en un 20% cada año; estudios de arquitectos que no podían atender tantas peticiones como llegaban a sus despachos; vendedores de distintos sectores, que invertían en apartamentos en las playas; autónomos atentos a las bolsas, donde metían esos dineros extras que llegaban a sus cuentas, y todo gracias al momento económico que vivíamos. Un momento de alegrías de las que los funcionarios no han disfrutado, y que este Presidente del Gobierno se ha encargado de situar tan cerca del precipicio que es preciso rebajar el sueldo a unos trabajadores, como son los de la administración. Y todo, porque el responsable de proteger sus intereses, como empresario que es el Estado, se lo ha gastado en subvenciones, más o menos necesarias. Un Presidente que siendo candidato negó las necesidades que se avecinaban y no dudó en regalar aquellos 400 Euros, que le ayudaron a ganar unas elecciones y que, visto lo visto, se los estaba quitando al sagrado sueldo de unos cuantos miles de trabajadores contribuyentes. ¿Qué pasaría si lo hubiese hecho el Corte Inglés y no pudiera pagar a sus trabajadores? o ¿Sony?, o fuesen los empleados del Banco Santander los que tuvieran que aceptar, como trágala, un descenso de los sueldos.

Recordemos que mientras la economía se mantuvo en aquellos niveles que tuvimos y que ahora han dilapidado, para los funcionarios, no hubo incrementos del 10%, ni del 7, ni siquiera de ese 5 de media, que ahora les quitan. Si hubo quien lo ganó, pero no los funcionarios. ¿por qué alguno de esos que tanto jalean la medida no devuelven algo de lo mucho que han ganado?. Se trata de solidaridad ¿no?. Pues eso afecta a todos.

Y lo dicho: si alguien quiere ser funcionario, por los altos sueldos que ganan, no tiene más que apuntarse y estudiar las oposiciones, pero, creo, que muchos de los chillones de ahora, no podrían aprobar jamás esos exámenes. Quizá esa es la cuestión.

Miércoles, 12 de Mayo de 2010

La gran noticia del día: Los funcionarios pagarán parte de la crisis

Va a ser muy difícil explicar a los funcionarios que la crisis en la que nos metieron los grandes especuladores, esa por la que tuvimos los españoles que inyectar cuantiosos fondos públicos, por la que a Grecia le vamos a inyectar unos cuantos miles de millones de euros, es la que ahora, para cumplir los planes de convergencia económica de la unión europea, les va a dejar sin un 5% de sus ingresos.

Captura de la emisión por CNN+ de la intervención de Zapatero ante el Congreso.

Los funcionarios de más edad todavía recuerdan cuando en la anterior crisis tuvieron que ver congelado su sueldo durante varios años, provocando pérdidas de nivel adquisitivo de más del 20%. La excusa de que son los que disponen de un “sueldo garantizado” hace a los funcionarios (y demás trabajadores públicos, ya sean estaturarios o laborales) un colectivo de fácil asedio. Se les cambia estabilidad laboral por un “bocado” de su sueldo. Pero cuando lleguen las vacas gordas nadie recordará que se les pidió un apretón al cinturón y se quedarán con la bolsa mermada.

Los sindicatos andan removidos pensando en las acciones que se podrían llevar a cabo para luchar contra los recortes que se piensa en imponer a los funcionarios para pagar las facturas de las inyecciones a los bancos y los prestamos griegos (entre otras cosas). Pero bien sabemos que los funcionarios no son un colectivo especialmente motivado para hacer huelgas o salir en manifestación. Todavía recuerdo una de las ideas que surgió en la anterior crisis y que, al menos a mí, me gustó mucho. La mejor acción que pueden llevar a cabo los funcionarios es hacer una huelga de consumo. No exige mucho y sirve hasta para ahorrar.

Se trataría de no comprar más que aquello que nos es necesario, lo más rigurosamente posible. Por ejemplo, si los funcionarios dejaran de jugar a todo tipo de juegos de azar (loterías, quinielas, cupones ONCE…), en los que la inmensa mayoría no se lleva premio, el zarpazo que se llevaría el Organismo de Loterías del Estado se notaría. Si no fueran a cines, teatros y otros eventos similares quedarían mermados, sustancialmente, los ingresos de “ciertos negocios y negociantes”. Si restringieran al máximo su presencia en bares, cafeterías y restaurantes durante unas semanitas, la hostelería tendría algún problema.

San algunos ejemplos, pero hay muchos más. Al final los afectados por el recorte presupuestario habrían ahorrado unos cuantos euros y el resto de la sociedad habría comprobado que el consumo generado por los trabajadores públicos mantiene muchos puestos de trabajo. Sé que a los funcionarios es difícil movilizarlos hasta para ahorrar y no creo que le lleguen a hacer. Pero no se puede negar que sería una idea genial.

Me hubiera gustado oír a los responsables políticos decir que lo primero que iba a hacer es bajar sus sueldos en orden proporcional al fracaso de su gestión (que parece que ha sido grande ya que se está pidiendo un ajuste de un gran calado). Que se hubiera dejado de pagar a esa pleyade de “asesores” que tienen los responsables políticos en la administración y que desplazan de sus funciones a muchos de esos funcionarios a los que se les pide un esfuerzo económico. Si en lugar de hacer pagar a todos los funcionarios “a tajo parejo”, que dicen en mi pueblo, se cargara la reducción sobre aquellos que han sido designados con el dedo, igual no hacía falta la reducción general.

Para limpiar la casa de los demás deberían haber comenzado por limpiar la casa propia. Pero no lo han hecho. Se ha pedido un esfuerzo a otros sin exigirse mucho ellos. Ahora ha sido Zapatero el que aprieta a la Administración General del Estado, pero después van a venir los presidentes de las Comunidades Autónomas y los alcaldes de grandes ciudades los que vendrán apretando. Me parece que no se podrá distinguir entre colores políticos: todos van a echarse las culpas, pero todos terminarán apretando a los trabajadores públicos.

De momento Zapatero a optado por apretar al de abajo sin exigir al de arriba. Eso hará que pierda las próximas elecciones, que ya se le habían puesto muy difíciles. Pero igual opta a no presentarse (tras ocho años de mandato sería perfectamente legítimo y comprensible) y ya está le da un poco igual lo que se diga (ya sabéis lo que dicen cuando a uno le queda poco tiempo en el “convento”). Igual hasta tiene buenas intenciones con lo que hace.

Pero, ya lo he dicho, qué difícil es hacer comprender que tras dar millones a bancos y a otros países, tengan que:

  • Bajar en un 5% el sueldo a los funcionarios.
  • Congelar las pensiones en le 2011.
  • Hacer cambios en la jubilación parcial.
  • Quitar la ayuda de 2.500 euros por nacimiento.
  • Reducir el gasto farmacéutico.
  • Imposibilitar la retroactividad de la, mal llamada, Ley de Dependencia.
  • Mermar la ayuda al desarrollo.
  • Rebajar la inversión pública.
  • Pedir más ahorro a las Comunidades Autónomas.

La verdad es que, por mucho que me esfuerzo, no veo la manera es que estas medidas van a tratar de hacer pagar a banqueros y especuladores la crisis en la que nos han metido. Al final nos sacará del pozo un 5% del salario del trabajador público. Pero, mucho ojo, ya lo dice el refrán más oído hoy en los pasillos de las dependencias públicas: “a los funcionarios se nos podrá engañar en el sueldo, pero no en el trabajo”. Para quien no lo entienda: un 5% menos de sueldo supondrá, por lo menos, un 10% de menos trabajo. Y si no me crees pregúntaselo a un funcionario.

Jueves, 29 de Abril de 2010

Delito y pecado, no confundir

Llevo días dando vueltas en mi cabeza a la redacción de este post. Pero no he llegado a ninguna conclusión y tengo que escribirlo por mero desbordamiento. Me fastidia bastante ver que una sociedad supuestamente avanzada, como es la de España en los comienzos del siglo XXI, se tenga que ver uno con la necesidad de aclarar ciertas cosas. Aunque tampoco nos deba de extrañar si miramos en torno nuestro y vemos muchas de las cosas en las que estamos envueltos. La cuestión a aclarar es la diferencia existente entre delito y pecado.

Antes que nada, como recomiendan los maestros, recurramos al diccionario, en este caso el de la Real Academia. Definamos:

Delito:
Culpa, quebrantamiento de la ley. Acción o cosa reprobable. Acción u omisión voluntaria o imprudente penada por la ley.
Pecado:
Transgresión voluntaria de preceptos religiosos. Cosa que se aparta de lo recto y justo, o que falta a lo que es debido. Exceso o defecto en cualquier línea.

Parece, al menos para mí, que hay un par de cosas claras tras la lectura de las definiciones anteriores. El delito se relaciona con la Ley y con la aplicación de ésta en base a una acción que se haya realizado contra la misma. El pecado tiene una base religiosa y en las normas que impone un determinado credo, así como un fundamento de valoración moral que determina un grupo social.

La mala costumbre de la España de tiempos de Franco, en los que la moral de la Iglesia católica era tomada como ley, lleva a algunos a seguir tratando de imponer como premisa legal lo que meramente es una creencia religiosa. Por eso, cuando se trata sobre determinadas acciones humanas, pongamos como ejemplo el adulterio, la religión puede arbitrar que se trata de un pecado, pero nunca podrá argumentar que se trata de un delito. Sobre el aborto (tema que ha venido estando de actualidad en los últimos tiempos) se podrá decir por quienes apliquen una determinada moral religiosa que se trata de un pecado, pero la legislación española (la que nos damos, democráticamente, los españoles) no lo considera delito, en determinados supuestos.

Por contra, la pederastia y los abusos de menores vienen tipificados en nuestra legislación (y en la de los países de nuestro entorno) como un delito y, sin embargo, la Iglesia se muestra indulgente y comprensiva con pecado que han llegado a ocultar, en lugar de manifestarse contra él en la calle, como sí han hecho con el aborto, ahora, o el divorcio, en otras épocas.

Coloquemos cada cosa en su sitio. La Ley nos afecta a todos (sin exclusión) y si la infringimos cometemos delito. Los preceptos morales religiosos afectan a quienes comulgan con ellos y pecan sólo aquellos creyentes que atentan contra lo que les impone su propia religión. Para los no creyentes en una religión determinada sus pecados pueden llegar a parecer absurdos (por ejemplo, lo que se piensa entre los católicos sobre la creencia musulmana de abstención de comer carne de cerdo). Pero para ninguno es ajena la aplicación de la Ley ante un delito.

En la Web se pueden encontrar muchos documentos que nos pueden ilustrar sobre este debate entre delito y pecado. Hace un año, por estas fechas, leí un artículo de Juan G. Bedoya en El País que ahora recupero y cuya lectura recomiendo: Tranquilos: el pecado no es delito. Por la actualidad del debate entorno a la revisión de la regulación legal del aborto en España, se centra mucho en este tema. Pero el buen lector podrá sacar sus propias conclusiones y extrapolar lo expuesto por el autor a otras situaciones y hechos.

Lunes, 26 de Abril de 2010

Redes sociales, educación… y ganas de desquiciar las cosas

El pasado sábado (24 de abril) tuve la suerte de asistir al X Encuentro del Consejo Escolar de la Región de Murcia, con el lema “Educación, familia y tecnologías”. En el marco de este encuentro se dictaron dos conferencia por parte de Francesc Pedró y de Mar Monsoriu. Por cuestiones familiares llegué algo tarde para escuchar completa la intervención del profesor Pedró, pero me quedó bastante claro el mensaje que transmitía, que era claramente positivo y favorable a la incorporación de las tecnologías al proceso educativo y la necesaria implicación familiar en el mismo, con el consiguiente aprendizaje tecnológico que supone para padres y madres.

De izquierda a derecha, Mar Monsoriu, Francesc Pedró y Luis Navarro (presidente del Consejo Escolar de la Región).

Foto de Águeda Pérez para La Opinión de Murcia

Por cierto, una idea clave que saqué de la intervención de este experto de la OCDE en materia educativa, es la conclusión del estudio sobre cómo les gusta aprender a los alumnos, en cuyos resultados se refleja que prefieren: aprender en grupo, cosas que tenga una aplicación práctica, junto a sus amigos y utilizando el ordenador (estas cuatro categorías fueron las que destacaron notablemente en el porcentaje de elección por el alumnado).

La intervención de la consultora Monsoriu hizo un semblante del uso de las redes sociales por los jóvenes, relatando las oportunidades y riesgos que supone en el marco del proceso educativo. También en este caso el mensaje transmitido era el de la necesidad de conocer e incorporar el uso y manejo de las redes sociales como un medio más en el proceso educativo, animando a profesores y familias a conocer este medio y saberlo compartir con los más jóvenes.

También de esta segunda conferencia me gustaría destacar una idea clave: Un imbécil, en las redes sociales de Internet se convierte en un imbécil de escala internacional. Las redes no tienen capacidad de cambiarnos, pero sí que amplifica y pone a disposición de todos lo que en ella pongamos. La idea de la prudencia y la consistencia personal debe estar presente cuando vayamos dejando nuestro rastro en la Web.

Pero se ve que yo asistí a unas conferencias distintas a las que asistió el o la reportera del diario La Opinión de Murcia que titula su crónica del evento con un alarmista Expertos dan las claves a los padres para evitar la pederastia. Menos mal que, para los interesados que continúen con la lectura del artículo, el subtitular es más cercano a lo allí tratado: Aseguran que el buen uso de las nuevas tecnologías es positivo y ayuda a mejorar el rendimiento académico.

Me sigue poniendo de muy mal humor la tenacidad que tienen ciertos medios de comunicación para demonizar algunas cosas y en particular, entre otras, las relacionadas con Internet, la Web y todo lo relativo a los ámbitos tecnológicos más modernos, a los que parece temen “más que a un nublao” (expresión muy murciana que significa que no hay nada peor).

Ese sensacionalismo barato no sé si servirá para vender más periódicos, para atraer más la atención del lector o para que se yo que cosa en la que estén pensando quienes nos tienen que hacer llegar la realidad de las noticias que suceden en nuestro entorno. Lo que sí estoy seguro es que no hacen justicia a la verdad o, como mínimo, magnifican unas pequeñas partes de la verdad en detrimento de otras mucho más grandes e importantes.

Sí es cierto que en algún momento de las conferencias se habló de la pedofilia y la pederastia, que no son lo mismo por mucho que se utilicen como sinónimos en algunos medios. Pero fue mucho más relevante en las intervenciones la incidencia que hicieron los conferenciantes en que el correcto uso de las tecnologías aporta un valor positivo que favorece la mejora de los resultados académicos.

No le quiero enmendar la plana a nadie pero, al menos para mí, hubiera sido mucho más acertado y ajustado a lo tratado en el encuentro utilizar el subtítulo como título y dejar la referencia a la pederastia para el contenido del artículo.

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