Viernes, 9 de Abril de 2010
Century Gothic, la tipografía ecológica
No tenía ni idea de que andaba haciendo el bobo y desperdiciando tinta, sobre todo en tiempos de crisis como los que corren. Resulta que ahora me entero que es la Century Gothic el tipo de fuente (de letra) que gasta menos tinta y que, por ello, es más ecológica y, lo más interesante para mí, que me puede hacer ahorrar unos buenos euros.
En el blog ALT1040 es donde he leído el artículo, que luego os copio, y en el que se hace ver que mejor que la fuente Ecofont es utilizar la Century Gothic. Mejor que os leáis el artículo y que, si queréis, os apliquéis el cuento.
¿Quieres ahorrar en impresiones y, de paso, ayudar al ambiente? Hasta ahora, una de las opciones tipográficas más ecológicas era cambiar hacia Ecofont, un fuente concebida para minimizar el gasto en impresiones. Sin embargo, el departamento de Tecnologías de la Información de la Universidad de Wisconsin (Green Bay) ha tenido una mejor idea: optar por Century Gothic.
Las cargas de tinta utilizadas al imprimir con esta fuente son hasta 30% menores que con Arial. Para la gente de la Universidad de Wisconsin, cuyos gastos en tóner ascienden casi a los 100,000 dólares al año, es un ahorro significativo. Respecto a los costos, un cálculo realizado en abril de 2009 señala a Century Gothic como la opción más barata. Ecofont se ubicaba en el segundo sitio, seguida por Times New Roman, Calibri (fuente predeterminada en Word) y Verdana. Arial, una de las fuentes empleadas con más frecuencia, ocupa el sexto escaño.
El inconveniente que tiene Century Gothic es que la tipografía es un poco más grande y espaciosa, lo que implica un aumento en el número de hojas que se utilizan; así que aunque el gasto es menor, no necesariamente reduce tanto el impacto ecológico. Claro está, siempre podemos utilizar papel reciclado o reutilizar algunas hojas por la otra cara para contribuir con nuestro granito de arena – y de paso, ahorrar algunos centavos.
Domingo, 20 de Diciembre de 2009
Fracaso de la cumbre sobre cambio climático
No sé muy bien si al finalizar la XV Cumbre Mundial sobre el Cambio Climático, que se vino celebrando en Copenague la pasada semana, se ha llegado a un acuerdo o no hay tal acuerdo. Las noticias que nos proporcionan los medios son confusas, pero queda claro que nadie habla del pretendido Protocolo o Pacto de Copenague, que todos esperaban que viniera a sustituir (mejorándolo) al de Kioto.
Cuando iba a iniciar este encuentro, promovido por Naciones Unidas, en el que iban a participar todos los gobiernos, representados por sí mismos o a través de agrupaciones de poder más o menos formales, todo eran ilusiones ante la posibilidad de llegar a acuerdos vinculantes que fueran más allá de los logrados en Kioto. Pero poco a poco la lucha de intereses y el desentendimiento político se fue imponiendo, alejando esa ilusión y aspirando a que al menos se saliera de la reunión con una declaración conjunta y una foto de grupo. Pero ni esto se logró. En todo el mundo resonó el portazo que en la mañana del sábado, 19 de diciembre (un día más tarde de lo previsto en la agenda inicial), se dio a la fallida Cumbre de Copenague.
Con asiduidad y cierto interés he venido siguiendo la evolución de esta reunión de líderes mundiales en torno al clima desde diversos medios de comunicación, pero particularmente desde el Especial COP15 de El País. De todo lo visto, oído y leído me quedo con lo que dijo Hugo Chavez (y no es que me caiga especialmente bien esta persona o personaje, que tengo mis dudas sobre su propio estatus): “Si el clima fuera un banco, ya lo habríamos salvado”, con referencia a los ingentes esfuerzos económicos que han hecho todos los países para “salir de la crisis”, a base de darle dinero a quien lo había dilapidado. La curiosa frase encierra, para mí, una buena lección que alguien debería de aprender: en la política mundial sigue habiendo una escala de valores en la que lo económico sigue primando y donde otros aspectos más sociales sólo se tienen en cuenta para no olvidar que somos humanos.
Ahora hay quien dice que si se producen los anunciados cambios climáticos catastróficos la economía se irá al garete, provocando una crisis mucho mayor de la que estamos atravesando en estos momentos. Igual los supuestos efectos económicos adversos despiertan el interés de los líderes políticos y se ponen manos a la obra. Pero después de ver como han actuado ante los signos de decadencia que habían antes de la crisis actual, al menos yo, tengo pocas esperanzas.
Las últimas décadas del siglo XX fueron las del florecimiento del interés social por la ecología. Desde finales de la década de los 60, con el movimiento “hippie” a la cabeza, hasta la aparición en la escena política de los “partidos verdes”, todo parecía apuntar a que la sostenibilidad sería incluida en la agenda política con un rango de “interés preferente”. Pero no ha sido así. Apenas si se ha tenido en cuenta y siempre, diría yo, con un un carácter casi “folclórico” y para “acallar malas conciencias”.
A mí sí me preocupa esto de la sostenibilidad, ya que, me parece, que de ella va a depender en gran medida el cómo vayamos a dejar el mundo a nuestros hijos (ya no quiero ni pensar en cómo quedará para nuestros nietos). Y ahora me viene a la cabeza parte de la letra de la canción de Ana Belén y Victor Manuel, “Yo también nací en el 53”, en la que se refleja esa frustración que tenemos los que hemos trabajado por un mundo más justo y “para todos”:
No me pesa lo vivido,
me mata la estupidez
de enterrar un fin de siglo
distinto del que soñé.
Ampliación
Por si alguien tiene interés en leer el contenido del texto aprobado como “Acuerdo de Copenague”, se ha publicado en el sitio Construible.es.
Jueves, 17 de Diciembre de 2009
La rueda inteligente para la bicicleta 2.0
Estos días se está celebrando en Copenhague la XV Cumbre del Cambio Climático y los científicos de Instituto Tecnológico de Massachuset (MIT) han aprovechado para presentar la más reciente elaboración de su Senseable City Laboratory (algo así como el Laboratorio de la Ciudad Sensible). Se trata de un mecanismo que, adosado a la rueda de una bicicleta le proporciona un generador de energía y mucho más.
Según NeoTeo, en el MIT “han diseñado una rueda de bicicleta que es capaz de almacenar la energía cinética liberada cuando el ciclista frena y “devolverla” en forma de empuje extra cuando quiere ganar velocidad o subir una cuesta”. Pero no se queda ahí la cosa y, como podemos leer en Xataka, “la rueda desarrollada por el MIT no sólo genera energía de forma limpia, sino que va repleta de una serie de sensores que envían información vía bluetooth a nuestro teléfono móvil. La rueda es capaz de recopilar datos clásicos relativos a la velocidad y distancia recorrida pero también otros valores como los niveles de contaminación o CO2 de los lugares por los que la hacemos transitar. También recoge datos sobre la temperatura, humedad o estado del tráfico. Y todos esos valores así como la configuración de la rueda serán controlables con el teléfono móvil”. En Engadget nos cuentan que “con los datos que recopila mientras pedaleamos se podrá configurar un mapa de ruido, contaminación y otros parámetros de las diferentes ciudades donde se use, con la posibilidad de compartir incluso con Facebook todo lo que queramos con nuestros contactos”.
La capital danesa, lugar elegido para la presentación de este dispositivo, amén de ser la sede de una cumbre mundial sobre sostenibilidad, reúne la condición de ser una de las ciudades donde más se utiliza la bicicleta, ya que “actualmente, el 37% de los habitantes usan bicicletas para trabajar o ir a la escuela, pero la ciudad quiere que al menos un 50% use bicicleta para el año 2015”, tal como nos explican en Tecno Magazine. De ahí que no nos deba extrañar que lo hayan bautizado con el nombre de Copenhagen Wheel (Rueda de Copenague).
Pero la cosa no queda ahí. Como nos dicen en alt1040, “lo mejor de todo es que aunque la rueda es alta tecnología no encarecerá el costo de las bicicletas, las bicis que monten esta “super-rueda” costarán más o menos lo miso que las que no”.
Ahora sólo falta que el mercado se anime y que comience su producción y comercialización, que se espera el próximo año 2010.
Para ilustrar un poco la noticia, puedes ver el vídeo de presentación, en inglés, que está colgado en YouTube.
